Historia de un Diagnóstico Anunciado – Mi hijo tiene Autismo.

Me da igual qué tipo de clasificación del TEA (Trastorno Espectro Autista) usemos. En la clasificación X se le llama Autismo Leve, en la clasificación Y se le llama Asperger, y en la clasificación W Trastorno General del Desarrollo (TDG). Me da igual cómo lo clasifiquemos, pues todo nos lleva a lo mismo.

Lo diagnosticaron en mayo de 2014, ya tenia 5 años. Sin embargo en casa sospechábamos que tenia autismo desde bebé. El problema: que yo sabia demasiado del Autismo, siempre me interesó el tema y había leído muchísimo cuando estudiaba Educación Infantil.

El exceso de información hacia que yo viera signos prácticamente desde que me lo dieron en el hospital y me giró los ojos al empezar a mamar, sin mirarme. El exceso de información me hacia pensar que todos esos signos que yo veía eran producto del exceso de celo. Que tuviera un pariente muy cercano con Asperger me frenaba mas aun: “debo ver fantasmas por conocer el tema demasiado“.

Ciudad de los Niños

Cuando el niño andaba de puntillas, pensaba que no era una señal evidente de nada. Cuando tenía 2 años y casi no hablaba pensaba que el retraso del lenguaje era normal, como el de su padre a su edad. Cuando se volvía loco con los ruidos y se tapaba las orejas me autoconvencía de que simplemente era un niño asustadizo.

Si corría mirando de rabillo a la pared, o giraba sobre si mismo sin marearse, o tenia tics o movimientos repetitivos, simplemente escuchaba lo que los demás decían “Bah, son cosas de niños“. Pero yo seguía pensando que mi hijo tenía autismo.

Al comenzar el colegio no quise decir nada a su profesora. Evité contagiarle mis sospechas y que, como profesional, lo tratara sin dudas previas. Ya el primer año comenzaron las frases como “Atención Dispersa” en sus anotaciones. Tras las conductas “extrañas” del niño me pidieron permiso para evaluarlo por parte del centro. Y tras meses de evaluarlo me aconsejaron llevarlo al especialista.

Me dieron todos los informes y pruebas que le había hecho y en mayo fuimos Psiquiatría Infantil. En menos de media hora la doctora lo diagnostico sin duda alguna. Incluso otra de las psicólogas del centro me dijo una vez que era rarísimo que no fuera diagnosticado antes, pues era un caso clarísimo solo con hablar con el niño unos minutos.

Ahora todo es muy claro, veo los vídeos de cuando era pequeño y me cuesta creer que no viera lo evidente. Una cosa es pensar en que ciertas conductas son normales y otra es verlas como no normales y aun así negar lo que en el fondo siempre supe.

Cuando por fin lo diagnosticaron, lo que en otros casos es un momento duro y difícil de aceptar, para nosotros fue un alivio. Tras 5 años de dudas continuas, de no poder poner un nombre a ciertas conductas, por fin podíamos buscar ayuda y tratamientos.

Mi hijo tiene Autismo, siempre lo hemos sabido, pero nunca lo hemos querido creer. Hasta ahora.

Categorías: AspergerAutismo

Rocío Bloguera

Mi nombre es Rocío. Desde el Puerto de Santa María (Cádiz), España; os doy la bienvenida a mi pequeño rincón. Bloguera, Madre, Pensionista, y Esposa. Gracias por tu Visita!

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